Esto es algo que todos sabemos y no solo en lo que respecta a la salud bucodental. Una buena alimentación es la base de la salud en general. Somos los que comemos y, si comemos bien, mejor nos sentiremos. La salud es lo que más importa; si se tiene salud, todo lo que venga se puede afrontar y, en cuestión de dientes, una buena alimentación es fundamental para que la boca también se mantenga sana.
Cada decisión que tomamos, cada hábito de nuestra vida cotidiana impacta en nuestra salud. Desde lo que comemos a lo largo de todo el día hasta el ejercicio físico que realizamos, influyen de forma directa en nuestro cuerpo, tanto por fuera en lo que vemos como por dentro en lo que ignoramos. A nivel físico y mental, la dieta también nos afecta. En esta ocasión vamos a centrarnos en la salud dental y cómo la alimentación influye en ella. Algunos alimentos ayudan a que se mantenga y otros, a que aparezcan los problemas dentales como la caries.
De manera que hay que tener muy presente que todo lo que comemos a diario influye en mayor o menor medida, para bien o para mal, en la salud de dientes y encías. Una nutrición adecuada significa llevar una dieta equilibrada para que el cuerpo sea capaz de obtener los nutrientes necesarios y poder disfrutar de una buena salud y bienestar. Llevar una dieta baja en aquellos nutrientes que el cuerpo necesita puede derivar en que la boca tenga dificultades a la hora de combatir las infecciones y mantenerse fuerte y saludable. La nutrición influye en la salud bucodental y con unos sencillos cambios se puede garantizar que la sonrisa lucirá tan bonita como saludable.
Influencia de los alimentos
No es algo que digamos por decir; los profesionales de la odontología lo repiten de forma continua. Nuestros amigos de la Clínica Dental Mesiodens, donde ofrecen servicios de odontología integral con profesionales especialistas dedicados a cada disciplina odontológica, nos recuerdan cada vez que hablamos que una mala alimentación puede llegar a provocar enfermedades en las encías y producir caries dental. Los alimentos ricos en carbohidratos, azúcares y almidones contribuyen de forma muy significativa a que aparezcan los ácidos de la placa que se encargan de atacar el esmalte dental. Con el paso del tiempo y una acción prolongada, pueden hacer que el esmalte dental se rompa, provocando la indeseada formación de caries.
Si se consumen alimentos con un alto contenido en azúcares o almidón, hay que procurar que su ingesta se produzca durante las comidas y no entre ellas, además de evitar la ingesta de alimentos que se peguen entre los dientes, ya que puede derivar en la producción de más biopelícula de placa. Una mala alimentación no solo influye en la salud bucodental, sino que también puede inducir la aparición de enfermedades sistémicas que se pueden evitar, como la diabetes tipo 2, los trastornos autoinmunes, el cáncer, el estrés, la presión arterial alta o los problemas mentales y de comportamiento en los más pequeños. Lo que no hace sino reforzar la teoría de que somos lo que comemos y que la alimentación influye de forma considerable en la salud.
Antes de hablar de los alimentos más saludables y cómo prepararlos para tener una boca sana, vamos a hablar de cuáles hay que evitar en exceso. No es que haya que eliminarlos de la dieta por completo, pero evitar su consumo en exceso ayuda a prevenir que se produzcan los temidos problemas dentales como pueden ser la caries o la erosión del esmalte.
La lista empieza, como no puede ser de otra manera, con los azúcares, los principales alimentos de las bacterias en la cavidad oral que hacen que se transformen en ácidos dañinos que atacan el esmalte dental, facilitando la aparición de la caries. Los dulces pegajosos se adhieren a los dientes y son especialmente perjudiciales porque pueden permanecer en la boca mucho tiempo.
Los refrescos y las bebidas azucaradas y con gas suelen tener elevados niveles de azúcar y acidez, lo que resulta en una combinación peligrosa para los dientes. La acidez desgasta el esmalte, mientras que el azúcar alimenta a las bacterias que producen la caries. Evitar su consumo o hacerlo de forma muy puntual es fundamental, sobre todo cuando se trata de bebidas energéticas y refrescos azucarados.
Algo similar ocurre con los zumos de frutas que, aunque contienen nutrientes y vitaminas, son muy altos en azúcares naturales y ácidos. No es necesario evitarlos por completo, pero sí es preferible consumir la fruta entera en vez del zumo ya que la fibra que contiene ayuda a que el impacto del azúcar se contrarreste.
Tanto el café como el vino tinto contienen taninos, sustancias que pueden manchar los dientes y cuya acidez puede contribuir a que se erosione el esmalte dental. Tampoco es indispensable evitarlos por completo, pero sí moderar su consumo y enjuagar la boca con agua tras su ingesta.
Los alimentos pegajosos y ricos en hidratos de carbono, como el pan blanco, las patatas fritas o la pasta, se descomponen en azúcares simples que se pueden adherir a los dientes y propiciar el crecimiento de las bacterias. El alcohol, por su parte, reduce la producción de saliva, facilitando que se acumule y aumentando el riesgo de infección y problemas en la encía, ya que la saliva es esencial para que se mantenga el equilibrio de las bacterias en la boca.
Preparar los alimentos para mantener la boca sana
Llevar una dieta equilibrada implica consumir una variedad de alimentos que incluya los cinco grupos principales y limitar los tentempiés que se consumen. Los alimentos que se ingieren como parte de una comida producen menos daño debido a que la saliva que se libera ayuda a “lavar” los alimentos de la boca y a disminuir los efectos de los ácidos.
Preparar las comidas es una excelente forma de ahorrar tiempo y dinero, además de ayudar a que boca y cuerpo se mantengan saludables. La preparación de los alimentos puede ser la garantía de que las porciones sean las adecuadas y se disfrute de comidas sustanciosas y ricas en nutrientes. Prepararlas con antelación permite personalizar los platos en función de los objetivos de salud, el horario diario y las preferencias.
Algunos métodos que se pueden utilizar son recurrir a las ensaladas preparadas para su consumo, que permiten ahorrar tiempo y comer algo nutritivo, ideal para los almuerzos o las cenas cuando no hay mucho tiempo. Cocinar por lotes es otra excelente manera de consumir los alimentos necesarios y ahorrar tiempo en la cocina, eligiendo recetas que necesiten ingredientes similares y preparándolas con antelación, proporcionando mayor variedad de comidas durante la semana. Picar los ingredientes básicos que se van a utilizar durante la semana también es una excelente manera de aprovechar el rato que se pasa en la cocina. Se pueden preparar verduras u otros alimentos como pechugas de pollo y meterlos en el congelador para cuando sea necesario.
Los alimentos que se pueden añadir a las comidas y que conviene consumir para tener una buena salud bucodental son los lácteos, las proteínas magras, las frutas y las verduras o aperitivos nutritivos. La leche y los productos lácteos son excelentes fuentes de calcio y proteína que ayudan a equilibrar el nivel de pH de la boca. Las proteínas magras como el pollo, el pescado y los huevos proporcionan el fósforo necesario para fortalecer los dientes. La incorporación de fibra mediante la ingesta de frutas y verduras, igualmente ricas en antioxidantes, contribuye a la protección de las encías frente a las posibles infecciones que se puedan producir. En lugar de recurrir a los tentempiés cargados de azúcares añadidos, recurrir a aperitivos más nutritivos como el queso, las verduras crudas, el yogur natural y la fruta es una mejor manera de aguantar hasta que llegue la hora de la comida.
A todo esto, hay que añadir los hábitos de cuidado bucodental necesarios para que la salud bucodental sea absoluta:
- Cepillarse los dientes dos veces al día.
- Utilizar el hilo dental o la limpieza interdental a diario.
- Prevenir la acumulación de biopelícula de placa y las bacterias que producen el mal olor con un raspador de lengua.
- Realizar visitas periódicas al dentista dos veces al año para hacerse una revisión y una limpieza profesional.
Como ya sabemos y hemos vuelto a recordar a lo largo de este artículo, la dieta tiene un papel fundamental y de gran importancia para mantener una buena salud bucodental. No se trata de evitar por completo los alimentos que son perjudiciales para los dientes y la cavidad oral, pero sí de convertirlos en un capricho puntual y no tenerlos como alimentos básicos ni consumirlos de forma frecuente. Este cambio tan simple supone una gran ayuda a la hora de mantener la salud bucodental y evitar que se produzcan caries, halitosis, gingivitis o cualquiera de los problemas que afectan a los dientes y encías. Seguir estos sencillos consejos de nutrición, llevar una higiene adecuada y visitar al dentista de confianza cuando corresponde son los ingredientes para que la salud de los dientes sea buena.
