Niños y dentistas

Niños y dentistas
28 septiembre, 2021

Mucho se habla de la relación entre los niños y los dentistas, que no siempre suele ser la más amistosa, aunque la relación entre los adultos y sus dentistas podríamos decir que es incluso más comprometida. Al menos es lo que se solía decir, pues los tiempos están cambiando y cada vez los avances y la cultura de la salud en los pacientes hace que se aprecie más el tener una mejor salud bucal.

La importancia de una revisión anual

Es importante hacerse una revisión anual en el dentista, pues sin duda es la base para disponer de una buena salud bucodental y cuando las visitan son de los niños, la importancia es más evidente. Lo que muchos padres se preguntan es… ¿Cuándo deben visitar los niños por vez primera al dentista?

En algunos países como USA, lo normal es que cuando el niño cumpla un año le lleven al dentista. No es algo que se haga mucho en España, pero es bastante recomendable, pues así el odontólogo lo que hace es supervisar la forma en la que se desarrolla el periodo de crecimiento de los dientes de leche, etc.

Además se puede detectar a tiempo el que aparezcan las caries, que se les llama caries de biberón.

De todas formas, de no hacerse la visita cada año, lo que nos recomiendan desde clinicadentalgaudi.com es que se realice cuando el proceso donde se produce la dentición haya concluido, por lo que debe ser sobre los dos años o los dos años y medio, de tal forma que se pueda comprobar si los dientes han terminado por crecer en la debida posición o han surgido caries al introducir la alimentación completa y de qué forma se deben hacer las tareas correspondientes a la higiene dental.

El visitar de manera periódica al odontólogo desde que cumpla dos años será de gran ayuda para que el pequeño se familiarice con las clínicas dentales y odontólogos, puesto que así no le cogerá miedo.

De igual manera lo que hace es ayudar a que se puedan ir detectando los problemas que puedan aparecer a su debido tiempo, lo que sirve para que no haya que hacer intervenciones de gran dolor o complejidad.

No olvidemos que también es de gran ayuda para que se vaya incorporando de manera natural las rutinas del cuidado en la dentadura, pues se debe asumir como un aspecto más que tenemos que cuidar debidamente para tener la mejor la salud.

Un punto importante, es que se debe estar atento a la comunidad a la que se pertenezca. Por ejemplo en la Comunidad de Madrid, desde los 6 años las revisiones en el dentista son gratis mediante la Seguridad Social. Se hacen tratamientos preventivos, caso de aplicar fluor y sellado de las muelas para que no aparezcan caries, así como tratamientos obturadores o empastar los molares o premolares cuando ya haya caries, además de las clásicas limpiezas para que se elimine el sarro y la placa bacteriana. En el caso de otros tratamientos como en la ortodoncia, lo mejor es ir a un dentista en el que confiemos.

Cambiar las costumbres

A todos nos puede pasar, por lo que hay que imaginarse cómo se pueden sentir los pequeños cuando tienen que enfrentarse a una visita al dentista. Hay que tratar la visita al dentista como algo rutinario,  aunque a la hora de la verdad, lo que aparecen son los nervios y una tensión que suele acompañar a pequeños y mayores cuando se visita al dentista.

La versión que se tiene de su labor es porque quizá cuando éramos pequeños no tuvimos buena experiencia. El caso es que nosotros ahora ya somos conscientes de que no sucede nada por visitar al dentista, pudiendo trasladar a los pequeños la positividad para que no se vayan a sentir mal cuando toque hacerle una visita.

Pensemos que para los más pequeños es toda una aventura acudir a la clínica dental, en un primer momento desconocen lo que se les hará y el caso es que tener a una persona que les toque y revise los dientes puede parecer algo que sea algo poco cómodo y que les preocupe.

Si se hace una buena labor de concienciación en los pequeños, al final verán el ir al dentista como algo normal y no cómo esa pesadilla que era para los niños de hace unas décadas, donde era motivo de lloros y casi de pesadillas. Afortunadamente todo esto ha cambiado y las instalaciones y los procedimientos son menos dolorosos y mínimamente invasivos.