Si algún día me tocara la lotería tengo bien claro lo que voy a hacer. Y mira que a veces me lo imagino mientras reviso los números sobre todo de los Euromillones, que la verdad es una gozada los millones que tocan.
Pues lo primero que haría es tener una vida de lujo y para eso lo que tengo que tener es una casa de lujo. Vale, no hablo de una mansión exagerada ni de un palacio lleno de habitaciones vacías, al estilo de Cristiano Ronaldo, sino de un hogar pensado para disfrutar cada minuto del día.
Con los años he ido haciendo una lista de lo que considero fundamental en una casa así, una especie de “top cinco” de características para hacer nuestra casa de ensueños.
Lo curioso es que, mientras más lo pienso, más claro lo tengo: una casa de lujo no es solo cuestión de dinero, es cuestión de comodidad, de bienestar y de esos pequeños detalles que hacen que al entrar por la puerta uno sienta que está exactamente donde quiere estar.
Una piscina
La primera cosa que debe tener una casa de lujo, en mi opinión, y en esto creo que casi todos coincidimos, es una piscina. Es lo que marca la diferencia entre una persona de nivel medio y un poco más alto. Es un lugar para relajarse, refrescarse en verano y desconectar del mundo por un rato. Y la verdad es que es algo que lo pienso mucho. Hasta el punto de que ya tengo en mi mente lo que haría, porque ya tengo ojeada la web de Rama Piscinas, y he visto una que podría estar en mis sueños.
ramapiscinas.com
Espacio exterior
La segunda cosa es un buen espacio exterior. Y no hablo solo del jardín, sino de un verdadero entorno pensado para disfrutar al aire libre. Me imagino un porche amplio para desayunar cosas ricas, un rincón con sombra para leer en verano, que es una de las cosas que más me gusta hacer.
Y quizá incluso un pequeño huerto para cultivar algunas cosas, para que los tomates sepan a tomate. Un jardín grande, bien diseñado, con árboles que den sombra y con zonas diferenciadas, multiplica el valor de cualquier casa. La verdad es que la pandemia nos hizo cambiar la mentalidad y ahora mismo lo que pienso es que se necesita una casa con espacio exterior.
Cocina
La tercera cosa que considero imprescindible en una casa de lujo es una cocina amplia, luminosa y funcional. No tiene que ser una cocina de revista con miles de aparatos, pero sí un lugar donde realmente den ganas de cocinar. Siempre he querido una cocina con una isla en el centro, con ventanales grandes que dejen entrar la luz y con espacio suficiente para que varias personas puedan estar dentro sin estorbarse. Me imagino preparando comidas para amigos o simplemente haciendo un café por la mañana mientras veo salir el sol y la verdad es que me pongo muy feliz.
Dormitorio
La cuarta cosa que no podría faltar es un espacio dedicado al descanso y al silencio. Puede ser un dormitorio principal realmente grande, con un pequeño salón dentro, o incluso una habitación aparte para leer, meditar o simplemente desconectar. Siempre me ha atraído la idea de tener un refugio dentro del propio hogar, un lugar donde no lleguen ruidos y donde uno pueda relajarse sin interrupciones. En mi casa ideal, este espacio tendría buena iluminación natural, una decoración suave y un sillón tan cómodo que casi te atrapara. En una vida llena de prisas, este tipo de rincones se vuelven verdaderos tesoros.
Zonas
La quinta y última cosa que considero esencial es una zona para compartir. Puede ser un salón muy amplio, una sala de cine en casa o incluso una especie de salón multiusos donde celebrar cumpleaños, ver partidos con amigos o simplemente pasar el rato. Para mí, una casa de lujo debe tener un espacio pensado para la convivencia, para las risas, para las reuniones espontáneas. No tendría que ser ostentoso, sino acogedor. Un buen sofá, una pantalla grande, una mesa donde poner aperitivos… cosas sencillas, pero bien hechas.
Cuando pienso en esta lista de cinco cositas de lujo, me doy cuenta de que lo que realmente busco es un hogar que me haga feliz, pero es cierto que necesito euros para ello. Un lugar cómodo, bonito, donde cada detalle tenga sentido. Y aunque aún no me ha tocado la lotería, me gusta imaginarme esa vida. A veces basta con soñar un poco para sentirse mejor, y eso sí, seguir echando los Euromillones.

