Miles de personas acuden a los gimnasios de manera habitual. Algunos usuarios lo hacen cada día, mientras otros los usan entre 1 y 3 veces por semana. A estos centros acudimos con pertenencias personales (llaves de casa o del coche, carteras y bolsos, documentos del trabajo o de los estudios). La seguridad en los gimnasios es un asunto de primer orden.
La preocupación por cuidarnos ha situado a los gimnasios en una de las instalaciones que más utiliza un porcentaje significativo de la población. En estos lugares pueden practicar ejercicio físico de una manera controlada, sin verse afectados por las inclemencias del tiempo.
Junto a la sala de máquinas de fuerza y aeróbicas, estos centros programan diferentes actividades colectivas como clases de fitness, zumba o bicicleta estática o agregan instalaciones adicionales como piscina cubierta o sauna, lo que vuelve más atractivo, si cabe, estos centros deportivos.
Encajar la práctica regular de ejercicio en nuestro ritmo de vida diario es complejo. Por esta razón, no es extraño que los usuarios acudan al gimnasio más próximo en ese hueco de tiempo que tienen disponible. Un rato en el descanso de las comidas, el tiempo que les queda libre entre la salida del trabajo y la recogida de los niños del colegio, esa hora muerta que hay en mitad de las clases de la universidad.
Los gimnasios son centros abiertos. Lugares en los que entra mucha gente. La mayoría de ellos no los conocemos. Sin embargo, no sé si por las prisas o por la asiduidad, una vez dentro, nos confiamos. Nos cambiamos de ropa en los vestuarios y dejamos nuestras pertenencias dentro de una taquilla. Pensando que no va a suceder nada.
Por todo esto, la seguridad en estas instalaciones pasa a ser un asunto prioritario.
El control de acceso electrónico.
Una de las medidas de seguridad más importante en un gimnasio es el control de acceso. Limitar la entrada a las instalaciones únicamente a los abonados. Tradicionalmente, de esta tarea se encargaba un operario que se encontraba en recepción. Sin embargo, el extenso horario que siguen los gimnasios; en ocasiones 18 horas abiertos al público de manera ininterrumpida, y la gran afluencia de público, hace que el control manual se vuelva complicado.
Los gestores de Gestigym, una empresa que lleva más de 15 años dedicados a ofrecer soluciones tecnológicas a los gimnasios, encargándose de la venta, instalación y mantenimiento de sistemas informáticos que facilitan la gestión de estos centros, nos hablan de los controles de acceso electrónico. Una solución cada vez más utilizada por los gimnasios españoles.
Los dispositivos de control de acceso electrónico se han convertido en una pieza clave en la gestión diaria de los gimnasios. Su función principal es regular la entrada de los usuarios de forma automática, garantizando que solo las personas autorizadas puedan acceder a las instalaciones. Para ello, estos sistemas combinan elementos físicos, como tornos de entrada, con tecnologías digitales de identificación.
El funcionamiento básico es sencillo. Cada socio dispone de un identificador personal que valida su acceso al llegar al centro. Tradicionalmente, este identificador ha sido una tarjeta magnética o de proximidad que se acerca a un lector situado en el torno, de manera similar a las entradas del metro. El lector comprueba en segundos si la cuota está activa y, si es así, autoriza la apertura del paso. Al tratarse de un sistema individual, permite un control ágil sin necesidad de personal en recepción.
Con el tiempo, estos mecanismos se han ido sofisticando para evitar usos indebidos, como el préstamo de tarjetas entre usuarios. Por este motivo, muchos gimnasios han incorporado alternativas digitales, como códigos QR generados desde una aplicación móvil, que se renuevan periódicamente y dificultan su cesión. En instalaciones más avanzadas, el acceso puede validarse mediante sistemas biométricos, como el reconocimiento facial o la lectura de la huella digital, que verifican rasgos físicos únicos del usuario.
Las taquillas inteligentes.
Otra de las instalaciones delicadas en los gimnasios son las taquillas. Donde el usuario guarda la ropa y sus pertenencias, mientras está practicando ejercicio. Dentro de los diferentes tipos de taquillas que existen, uno que se está volviendo habitual, por su seguridad y la comodidad en el uso, son las taquillas inteligentes.
Las taquillas inteligentes son una evolución de la gestión de espacios de almacenamiento en gimnasios, centros deportivos y entornos educativos. Su funcionamiento se basa en la integración de sistemas electrónicos y software de control que sustituyen a las tradicionales cerraduras. De este modo, se eliminan problemas habituales como la pérdida de llaves, el uso de candados personales o los atascos mecánicos provocados por el desgaste.
En lugar de una llave física, el usuario accede a su taquilla mediante una identificación digital. Normalmente, el centro facilita una contraseña personal o un acceso a través de una aplicación móvil, desde la que se puede abrir y cerrar la taquilla de forma segura. Para garantizar el correcto funcionamiento, muchos centros habilitan zonas con conexión wifi o instalan sistemas que permiten la comunicación directa entre el teléfono y la taquilla. En caso de no disponer de móvil, algunos modelos incluyen pantallas táctiles o paneles centrales donde el usuario introduce su código para abrir la cerradura electrónica.
Desde el punto de vista de la gestión, el centro controla todas las taquillas a través de un programa informático. Este sistema permite asignar, liberar o cambiar una taquilla en cuestión de segundos, lo que resulta especialmente útil cuando un usuario olvida su clave o cuando es necesario reasignar el uso a otra persona. Además, se pueden establecer horarios de bloqueo, aumentando la seguridad fuera de las horas de apertura.
Las taquillas inteligentes incorporan sistemas de alarma que avisan al panel central ante intentos de acceso indebido o manipulaciones forzadas. Al no contar con cerraduras mecánicas, se evitan bloqueos y averías frecuentes, reduciendo el mantenimiento. Algunas taquillas incluyen enchufes interiores para cargar dispositivos electrónicos, como el teléfono móvil.
Gracias a su diseño modular, resistente a la humedad y a los golpes, estas taquillas se adaptan a distintos espacios y son una opción adecuada para instalarlas en el interior de los vestuarios o en un pasillo del centro.
El mantenimiento.
El blog Fitness Tech, editado en Polonia, nos habla de lo importante que es el mantenimiento en la seguridad de un gimnasio. De esta manera se evitan accidentes inesperados en el centro y se facilita la práctica de ejercicio en un entorno seguro.
Según este blog, la tarea de mantenimiento más importante es la limpieza e higiene en las instalaciones. Los espacios comunes: sala de máquinas, aulas, vestuarios, baños, duchas, deben limpiarse todos los días, y algunos de ellos, varias veces al día. Después de cada sesión de ejercicio, deben limpiarse las máquinas para evitar que queden restos de sudor. Cada gimnasio debe contar con un plan diario de limpieza, y con un responsable que supervise su ejecución.
Respecto a la maquinaria, esta deberá ser objeto de una lubricación y una revisión mecánica, al menos, una vez al mes. Cintas de correr, bicicletas estáticas, máquinas de musculación y bancos de abdominales, requieren una puesta a punto mensual que implica lubricar con aceite los rodamientos, revisar los ajustes o apretar los tornillos. Con esta rutina se evita hasta un 70% de las averías más comunes.
Los dispositivos electrónicos requieren al menos una revisión anual. Hablamos de las consolas, sistemas informáticos y sistemas de seguridad digitales de los que hemos hablado como las taquillas inteligentes o los controles de acceso electrónicos. Las poleas y correas de las máquinas necesitarán también una sustitución anual.
La supervisión de los monitores.
Los monitores deportivos cumplen una labor primordial en los gimnasios. Son los que informan a los usuarios sobre cómo funcionan las máquinas, imparten clases de diferentes disciplinas e, incluso, pueden actuar como entrenador personal.
A pesar de todo este trabajo, que no es ninguna nimiedad, el blog del colegio El Divino Pastor, de Madrid, recalca que también cumplen una función en cuanto a mantener la seguridad en el interior de las instalaciones. Principalmente, en las salas y zonas donde trabajan.
Los monitores aleccionan sobre el uso correcto de las máquinas y llaman la atención a aquellos usuarios que no lo están haciendo de manera adecuada. Velando por conservar el material del gimnasio, pero, sobre todo, porque los abonados puedan practicar ejercicio físico en condiciones seguras.
En este sentido, no deben dudar en reprender a aquellos usuarios que tengan un comportamiento incívico. Además de dar soporte y orientación deportiva, el monitor es la autoridad dentro de las instalaciones. No una autoridad represiva o coercitiva, pero sí, alguien que se preocupa de que la actividad dentro del gimnasio se realice con respeto y en armonía. Así lo deberían ver los usuarios.
A colación con lo que estamos hablando, un monitor de gimnasio debería tener una formación básica en primeros auxilios. Sabiendo cómo actuar ante cualquier accidente que se produzca en el interior de las instalaciones.
Estos y otros mecanismos hacen que los gimnasios sean unos lugares seguros en los que practicar ejercicio.

