Los meses de julio y agosto que acabamos de vivir son aquellos en los que se demanda mucho más todo lo que tiene que ver con las vacaciones y, más concretamente, aquellas actividades que tienen relación con el mar. Y no es para menos, porque es la mejor herramienta que tenemos a mano para conseguir soportar el calor que tenemos en esta época del año nos afecte lo menos posible. Desde luego, es una necesidad imperiosa y no cabe duda de que, si no es con un buen baño y mecidos por las olas del mar, no vamos a poder satisfacerla de ninguna manera. Por eso hay tantas personas que se acercan a la costa durante los meses de verano.
Vamos a ponerle cifra precisamente a eso último que comentábamos en el párrafo anterior. El número de turistas que visitan la Costa del Sol y que se hospedan en uno de sus hoteles a lo largo del año es de 5,6 millones, mientras que los hoteles de la Costa Blanca albergan a 4,35 millones de personas y los de la Costa Brava, a 3,5 millones. En total, tenemos a más de 13 millones y medio de personas que visita alguno de estos tres puntos… y eso que no estamos teniendo en cuenta algunas zonas de interés para los turistas y que también engloban a alguna costa.
Eso que decíamos en relación a refrescarse es el primer motivo por el que visitamos una zona de costa a lo largo de los meses de verano. Pero es que la playa también engloba otra serie de cosas que se deben tener en cuenta y que fomentan el ocio de toda la familia. Una de ellas podría ser, por ejemplo, disfrutar del ambiente y de la brisa que se registra en un paseo marítimo. Pero es que también se puede vivir la experiencia de hacer alguna actividad en el agua… o sobre ella. Hay un montón de actividades que de ese modo pueden servir para relajarnos y disfrutar de nuestras vacaciones. Vamos a hablaros de la que más nos gusta a los españoles.
Esa actividad que más nos gusta hacer en el mar a los españoles es surcarlo en una embarcación de recreo. Y no es para menos, para qué nos vamos a engañar, porque la tranquilidad que eso nos da vale una barbaridad para nuestra salud mental. De hecho, nadie duda a la hora de subir alguna foto a Instagram o un vídeo a TikTok para hacerle saber al mundo que está «off». Eso se ha convertido en algo muy habitual en opinión de los amigos de Náutica Puerto Gris, especializados precisamente en realizar travesías como de las que estamos hablando y que cuenta entre su plantilla desde con patrones profesionales de embarcaciones de recreo hasta a buzos y divemasters.
Lo cierto es que, cuando subimos a esa embarcación, no somos los mismos que cuando bajamos. Y es que la paz que nos proporciona una travesía como esta es absoluta, tanto que bajamos del barco totalmente descansados, como en otro mundo. Esto se valora muchísimo a día de hoy y, desde luego, es precisamente lo que buscamos, o una de las cosas que queremos encontrar, cuando visitamos un lugar de costa, especialmente si no estamos acostumbrados a ella. Y esto no nos lo puede proporcionar ningún otro espacio natural. Escuchar el mar mientras estamos en una embarcación de recreo es uno de esos placeres de la vida de los que habría que disfrutar más veces. Sin duda. Y vale para toda la familia, incluidos esos pequeños bebés que parece que no son conscientes de lo que les rodea pero que también agradecen estos paseos.
El mar es un lugar de lo más especial. Nos encanta viajar hasta él a las personas que no lo tenemos tan a mano como nos gustaría. Pero, ¿habéis escuchado hablar de él a las personas que sí han vivido en algún sitio de costa y que se han tenido que desplazar hasta otras ciudades a vivir? En ese tipo de casos, estos hombres y mujeres señalan que sienten como que el mar les llama, como que les pide que acudan a su lado, al menos de vez en cuando. La verdad es que no es para menos. Cuando desde pequeño te has acostumbrado a planes en el mar, planes como de los que hemos hablando, lo normal es que los eches, y mucho, de menos.
Y es que el mar tiene una serie de beneficios que todo el mundo debería hacer propios. En una noticia publicada por el diario El Confidencial se especificaban algunos de los beneficios de pasear junto al mar, que son los que vamos a mencionar a continuación:
- Es bueno para el cerebro. Primero por salud mental y, en segunda instancia, porque el aire del mar es positivo para el funcionamiento del cerebro.
- Mejora nuestra salud y bienestar general. Pasear junto al mar permite liberar oxitocina, que es muy importante a la hora de establecer vínculos sociales y sentir que pertenecemos a algo. Además, nos permite desatascarnos cuando estamos intentando crear algo artístico, ya sea una novela, un cuadro o una canción.
- Nos llena de energía y reduce la inflamación Además, ayuda a conectar la tierra con las 7.000 terminaciones nerviosas que tenemos en los pies.
Con todo esto, es lógico que queramos acudir al mar aunque sea al menos durante unos días cada año. Podríamos decir que es incluso una necesidad. Habrá gente que prefiera la montaña y la verdad es que tiene un montón de ventajas hacerlo, pero acudir al mar es algo especial, algo que no olvidas y que te permite disfrutar de todo ese tiempo que te has ganado durante el año y que te va a servir no solo para regresar a la rutina con las pilas cargadas, sino para sentir que estás disfrutando de la vida tal y como te mereces. ¿Qué puede valer más que eso?
No te dejes a nadie en la familia
Todo lo que hemos venido indicando en relación a las ventajas del mar y de esos paseos en barco es algo que le viene de perlas a cualquier miembro de la familia.
- Por supuesto, las personas que estamos en edad de trabajar necesitamos esto para desconectar de todo el estrés y la ansiedad que nos ocasiona el trabajo.
- Ni que decir tiene que los niños necesitan el mar como el comer porque eso les da un extra de diversión del que se van a acordar durante toda su vida.
- No podemos olvidarnos de nuestros mayores. Da la sensación de que, como están jubilados, todo lo que tenga que ver con irse de vacaciones no va con ellos. Pero eso no debería ser así porque se lo merecen después de una vida llena de sacrificios.
Además, todo lo que tenga que ver con disfrutar en familia de las vacaciones es algo que relacionamos siempre con bienestar y con calidad de vida, algo que desde luego es lógico. Hay que aprovechar los momentos en los que nuestra familia se encuentra cerca de nosotros y libre de cargas relacionadas con el trabajo porque, como suele decirse, son esos momentos los que nos vamos a llevar de esta vida. Y no hay nada que pueda superar la sensación de encontrarnos rodeados de quienes más queremos sin tener que estar pendientes de la hora que es ni de lo que tenemos que hacer al día siguiente.
Todos y todas merecemos una sensación como esa. Creemos que incluso nos permite ser mejores personas. Cuando uno se encuentra agobiado por las prisas, las obligaciones derivadas del trabajo o del hogar, tiende a estar más irascible y a dar contestaciones más antipáticas. Sin embargo, cuando nos encontramos rodeados de paz, sin ataduras horarias ni nada por el estilo, tendemos a ser mucho mejores personas y a ser más amables con todos aquellos que nos rodean. Seguro que, a la hora de leer estas líneas, os estáis acordando de alguna situación en la que vosotros y vosotras os habéis sentido identificados con una situación como la que acabamos de describir.
Estamos convencidos de que unas vacaciones le alegran el alma a cualquiera… y que, si son junto al mar, la sensación es todavía más placentera. Por eso, el mejor de los consejos que siempre os vamos a poder dar es que nunca descartéis el mar como acompañante perfecto para esos días de asueto y ocio de los que podáis disponer. No tienen desperdicio… y especialmente si tenéis a niños o niñas pequeñas en la familia. Este viaje lo van a recordar durante toda su vida.
Y, por cierto, hemos empezado diciendo que los meses de julio y agosto son los perfectos para viaje de estas características… pero tampoco descartéis ningún otro mes. Tened en cuenta que junio o septiembre también son meses calurosos y la cantidad de gente que puebla las costas es menor. Y que durante mayo u octubre también os podréis dar algún que otro baño si lo queréis.

