Contar con un abogado durante el proceso de reparto de una herencia entre familiares no solo es una buena idea, sino que en muchos casos puede marcar la diferencia entre una gestión pacífica y eficiente o una situación conflictiva y prolongada. Aunque muchas personas piensan que, tratándose de un asunto entre seres queridos, todo se resolverá con sentido común y buena voluntad, lo cierto es que las herencias suelen ser momentos emocionalmente delicados, en los que se mezclan el dolor por la pérdida con intereses personales, interpretaciones legales y, en ocasiones, tensiones acumuladas a lo largo del tiempo. En este contexto, la figura del abogado actúa como un profesional imparcial que ofrece claridad, objetividad y seguridad jurídica.
Una de las principales razones por las que conviene recurrir a un abogado es la complejidad de los trámites que implica una herencia. No se trata simplemente de repartir bienes entre los herederos, sino de cumplir con una serie de pasos legales que deben seguirse de forma ordenada y rigurosa. Desde la obtención del certificado de defunción y últimas voluntades, hasta la aceptación o renuncia de la herencia, la liquidación del impuesto de sucesiones, el inventario de bienes y su adjudicación, el proceso está lleno de plazos, requisitos y documentos que deben gestionarse correctamente. Un error u omisión en alguno de estos aspectos puede generar problemas legales posteriores o incluso sanciones fiscales. El abogado se encarga de guiar a los herederos en cada etapa, asegurándose de que todo se realice conforme a la ley y evitando riesgos innecesarios.
Además, cuando existen varios herederos, es habitual que surjan diferencias de criterio respecto al valor o al reparto de los bienes, tal y como nos explican los abogados de tfs Abogados & Asesores, quienes nos dicen que a veces, las personas no están de acuerdo con la valoración de una vivienda, otras veces se discute sobre quién se quedará con un objeto con valor sentimental, o sobre cómo dividir cuentas bancarias, terrenos o participaciones en empresas familiares. Incluso cuando todos los herederos tienen buena fe, no siempre es fácil llegar a acuerdos que satisfagan a todas las partes. En estos casos, el abogado actúa como mediador, ofreciendo soluciones equilibradas, explicando las implicaciones legales de cada decisión y ayudando a prevenir malentendidos que puedan derivar en conflictos mayores.
También es importante tener en cuenta que no todas las herencias se presentan de forma sencilla. A menudo aparecen situaciones complejas como testamentos ambiguos, herencias con deudas, la existencia de herederos legítimos y voluntarios, o incluso la impugnación del testamento por parte de alguno de los beneficiarios. En todos estos supuestos, contar con un abogado resulta fundamental para interpretar correctamente la voluntad del testador, defender los derechos de los herederos y evitar largos procesos judiciales que desgasten a la familia tanto económica como emocionalmente.
Otra ventaja significativa de tener asesoramiento legal durante el reparto de una herencia es que permite tomar decisiones con conocimiento de causa. Muchas veces, los herederos desconocen las implicaciones fiscales de aceptar una herencia, especialmente cuando esta incluye deudas o genera una alta carga tributaria. El abogado puede analizar cada caso de forma individualizada, explicar las opciones disponibles, como la aceptación a beneficio de inventario o la posibilidad de renunciar a la herencia, y ayudar a optimizar el proceso desde el punto de vista económico y patrimonial.
¿Cuántas herencias entre familiares se gestionan al año en España?
Cada año en España, se tramitan cientos de miles de herencias entre familiares, un dato que refleja tanto el envejecimiento demográfico como las dinámicas de transmisión de patrimonio. En 2023, se registraron aproximadamente 354 255 herencias formalizadas, lo que supone una ligera disminución respecto a años anteriores, pero mantiene una cifra alta históricamente. Esta cifra incluye tanto las herencias aceptadas como aquellas en las que los beneficiarios renuncian, destacando cómo el proceso sucesorio continúa siendo significativo incluso tras la pandemia.
Para ilustrar la evolución reciente, conviene remontarse al año 2021, cuando se alcanzó un récord sin precedentes con alrededor de 365 897 adjudicaciones por título sucesorio, impulsadas por los efectos diferidos del pico de mortalidad vivido durante la covid‑19.
En cuanto a las viviendas que se transmiten por herencia, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que en 2023 se heredaron cerca de 199 741 inmuebles. Esta cifra representa una continuidad en los máximos históricos alcanzados durante los últimos años y confirma que las transmisiones inmobiliarias vía herencia se mueven por encima de las 200 000 viviendas anuales. Incluso en 2024, el número de viviendas heredadas alcanzó los 201 030, situándose casi al mismo nivel que el récord de 2020.
Si bien no existen estadísticas exactas que distingan exclusivamente las herencias entre familiares en total, los datos globales de adjudicaciones por título sucesorio y transmisiones de viviendas por herencia aportan una visión clara del volumen anual del fenómeno en el país. En resumen, cada año se tramitan alrededor de 350–360 mil herencias, incluyendo unas 200 mil viviendas, lo que muestra la magnitud del impacto que tienen las sucesiones en el ámbito patrimonial de los hogares en España.

