Educar jugando

Educar jugando
19 febrero, 2019

A veces tendemos a pensar que para educar debemos ser serios o rígidos con el fin de que los niños y niñas nos hagan caso, pero la realidad es que también se puede educar siendo amables, divertidos y creativos. De hecho, según los últimos estudios, este último modelo de educación es el que da mejores resultados.

¿Habéis visto “La lengua de las mariposas”? Es una película maravillosa de José Luís Cuerda que narra la historia de un niño, su familia, y un profesor de escuela. A lo largo del film, el profesor, interpretado por Fernando Fernán Gómez, explica mediante dibujos en la pizarra cómo es la lengua de las mariposas, pero el niño protagonista, al igual que otros compañeros, dejan de prestar atención porque, lógicamente, no les interesa el tema. Sin embargo, un poco después, ese mismo profesor se los lleva al campo a ver esas mariposas. Con la ayuda de una red las coge para que los niños puedan verlas y luego las deja en libertad. En ese momento los niños están despiertos, preguntando sobre esos insectos, incluso sobre su lengua ¿sabéis por qué? Pues porque es mucho más interesante ver a la mariposa real que el dibujo en la pizarra.

Con todo lo demás, cualquier tema que se os venga a la cabeza, ocurre lo mismo. Podemos ser serios e intentar dar una clase magistral a nuestros hijos sobre algo o dejar que se diviertan y aprendan cosas que sí vayan a guardar en su memoria.

Jugando con otros niños/as aprenden a socializar, aprenden a respetar el turno del compañero/a, aprenden a imitar e imitando aprenden otras cosas… etc. Desde El Unicornio, animadores para fiestas infantiles en Badajoz, nos han asegurado que eligiendo bien los juegos, podemos conseguir que los niños aprendan muchísimo más que obligándoles a leer o analizar una situación que, para ellos, puede llegar a resultar incomprensible.

Juegos Infantiles

Somos Inventores: con este juego lo que vamos a conseguir es estimular su creatividad. Podemos jugar solo con nuestros hijos o en compañía de amiguitos.

¿Cómo se juega? Debemos darles al menos 2 o 3 palabras al azar, como, por ejemplo, gato, cuna y sol. Y ellos deberán inventar una historia en la que deban aparecer esas tres palabras. Luego, para finalizar, podéis contarles un cuento en el que aparezcan las tres palabras que ellos elijan.

¿Quién soy hoy?: el juego perfecto para mejorar su pricomotricidad. Debemos pensar un personaje, un animal, o una persona real y luego los niños deben intentar escenificar cómo andan. Si es un perro el niño irá a cuatro patas, moverá el culito como si fuera la cola y ladrará, pero si es un robot probablemente caminara a dos piernas, con las extremidades rígidas, y hablará un poco a lo “indio”.

Animales increíbles: para potenciar su imaginación. Primero debemos ayudarles a inventar un animal fantástico, con alas, grandes patas, cola de conejo y orejas de león, por ejemplo. O un dragón enorme, con pinchos en la cresta y alas de mariposa. Luego, deberán ponerle un nombre y, para finalizar, dibujarlo.

La caja creativa: este juego es uno de mis favoritos.

¿Cómo se juega? Debemos meter todo lo que podamos en una caja: retales de tela, ceras, trozos de cartón, pajitas, una percha, la tapadera de un bote y cualquier otra cosa que se nos ocurra que sea inofensiva para ellos. Luego debéis pedirles que creen algo, puede ser lo que quieran, un robot, un monstruo, una casa…

Cocinitas: a los niños les encanta imitarnos y si su padre o su madre con muy cocinitas es muy probable que el niño quiera participar de vez en cuando en la creación de un bizcoho o un pan. Es una actividad fantástica porque desarrollan su creatividad al tiempo que tocan diferentes texturas y aprenden a valorar el esfuerzo de aquellos que cocinan en casa.

¿Cómo se juega? Simplemente deja que te ayude a hacer un bizcoho, ¡Podéis hacerlo con forma de tortuga! O igual podéis hacer un pan con forma de flor para la abuela o el albuelo. Será divertido para ellos y para vosotros.

De lo que se trata es de, por un lado, pasar tiempo con ellos, regalándoles momentos de ocio que, además, les sirvan para comprender mucho mejor el contexto que les rodea. ¿Y tú, a qué juegas con tu hijo?